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Nuestras perspectivas de caras al 2016
 

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Las promesas de bienestar
se han visto frustradas una vez más


El campo, como siempre, sigue olvidado, sin inversiones importantes, sin mejoría de la calidad de vida de la gente, sin empleos, sin créditos, con malas viviendas, con pocas oportunidades para estudiar, con malos caminos vecinales, con pobre y mala comercialización de sus cosechas y desamparados a su suerte. En lugar de invertir, con planificación, en el campo, el Presidente ha optado por hacer “visitas sorpresas” cada semana a comunidades campesinas, donde “compromete recursos”, que no siempre llegan y que sumándolos todos son insignificante, mientras los grandes financiamientos e inversiones se van para donde los productores agropecuarios poderosos.

Al ser visitas sorpresas las del Presidente, la población, ni sus líderes, muchas veces no se dan cuenta ni participan en esos encuentros. Son visitas sin la presencia de las organizaciones de base, sin la presencia de dirigentes comunitarios, sin la presencia de representantes de las iglesias y Ong`s locales, sin la presencia de representantes de distintos gremios, entre otros ausentes. El Presidente se reúne con un pequeño grupo seleccionado y convocado por el partido del gobierno. Esta nueva modalidad de corte populista y clientelista, de un Presidente realizando visitas en comunidades rurales, le han concitado simpatía en la población. Pero la realidad es que en muchos de los proyectos “aprobados” por el Presidente en esas visitas, luego de muchos papeleos se realiza un desembolso para esos proyectos y luego pasan dos, tres y más años para recibir la otra parte del monto aprobado. Sobre esto sobran pruebas.

Los servicios públicos en el País están por el suelo. Los constantes cortes eléctricos o apagones, mantienen en zozobra a la población y los delincuentes se aprovechan de la oscuridad. Las industrias, empresas, instituciones se ven seriamente afectadas. Los negocios de expendio de alimentos ven dañarse muchos productos por la falta de energía eléctrica. Se llegó al colmo, en el mes de mayo del año pasado, de producirse un corte eléctrico nacional por largas horas. Situación similar se siente con la falta o mala calidad del servicio de agua, de transporte, de la calidad de la educación y de protección al consumidor. El sistema de salud prácticamente ha colapsado y se pide que muchos hospitales sean declarados en estado de emergencia. El agua que se sirve a la población no es apta para el consumo humano.

Los problemas fundamentales
de nuestra sociedad se agravan cada día


La degradación política, ética, económica y social marca a la República Dominicana de hoy. Cada día son mayores los escándalos de corrupción de funcionarios, policías y militares, pero sin consecuencia judicial alguna.

En una encuesta, a nivel mundial, iniciada el 9 de diciembre 2015 por Transparencia Internacional, de Alemania y que terminó el 9 de febrero 2016, donde se comparan los 15 personajes más corruptos del mundo, el senador dominicano Félix Bautista tomó la delantera luego de haberse aprovechado ilícitamente, y de diversas maneras, de más de RD$27,000 millones de pesos. El senador Bautista ha contado con el apoyo de la justicia dominicana y su caso no se ha permitido que vaya a juicio de fondo. Además vuelve como candidato a senador de la República.

Estamos viviendo
en un régimen sin consecuencias


Los escándalos de corrupción gubernamental han sobrepasado todos los niveles anteriores, la inseguridad ciudadana, la violencia doméstica, la falta o mala calidad de los servicios públicos está a la orden del día, la impunidad de violadores a la ley por la parcialidad política y corrupción en el sistema judicial hacen de la República Dominicana un país difícil para vivir. La falta de empleos para los dominicanos, especialmente para los jóvenes, ligada esta situación al auge y gran poder del narcotráfico dibujan un panorama sombrío.

Según declaraciones de la Fiscal del Distrito Nacional, en más de un 75% de las actividades delictivas del país están involucrados policías y miembros de los cuerpos militares del país.

El clientelismo, la corrupción y la impunidad siguen actuando de la mano bajo la protección del gobierno.

La falta de empleos, el alto costo de la vida, los ingresos reducidos y las precariedades de todo tipo siguen caracterizando la vida cotidiana de las dominicanas y dominicanos.

La falta de oportunidades para los jóvenes estudiar y/o trabajar colocan a este sector en peligro de caer en actos de delincuencia. Más del 30% de los jóvenes estudiantes dejan los estudios de intermedia. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, “el 26% de los jóvenes ni estudian ni trabajan”, teniendo múltiples sueños y esperanzas frustrados.

Según fuentes oficiales más de 200 mil jóvenes
están ligados a la actividad de las drogas


Anteriormente la República Dominicana era utilizada solo como puente hacia otros países para el tráfico de drogas narcóticas. Hoy día por ese servicio de puente, ya no se paga en efectivo sino en especie (droga) y esa droga se viene comercializando en el país. Militares y policías de alto rango, miembros de la Dirección Nacional de Control de Drogas se han visto y están ligados al negocio y tráfico de drogas. Funcionarios de altos niveles, también, están involucrados en el narcotráfico. Muchos escándalos han podido ser tapados con el manto protector del gobierno.

El tráfico de drogas, de armas y de personas, desde Haití hacia la República Dominicana y desde aquí hacia otros países está a la orden del día y es una fuente de enriquecimiento de delincuentes, incluyendo militares y funcionarios de ambos países.

El endeudamiento irresponsable por parte del gobierno lleva al país a un callejón sin salida. Ya la deuda ha llegado al 50% del PIB. Esta situación es improcedente e insostenible en las finanzas de cualquier país.

A pesar de la caída dramática de los precios del petróleo, en la República Dominicana los precios de los combustibles siguen muy altos porque el gobierno necesita dinero para amortizar la deuda externa y para sus propósitos reeleccionistas.

La delincuencia ha experimentado un crecimiento en el país nunca antes visto y el Gobierno no ha tomado ninguna acción que pueda frenar esta terrible situación. No hay un solo día de la semana que los medios de comunicación no publiquen casos de asaltos, crímenes, violaciones y robos. La población se siente insegura, con miedo, por la inmensa ola de actos delincuenciales cuestión que no ha encontrado una respuesta del gobierno.

Los asesinatos por encargo, mejor conocidos como sicariato, están imponiendo su ley, manifestándose, incluso, al interior del mismo partido de gobierno.

El gobierno se ha mostrado incapaz de frenar y castigar el acto criminal de la venta masiva de medicamentos falsificados y/o vencidos.

Las instituciones están en crisis

El gobierno le ha dado la espalda al medio ambiente y a los recursos naturales del país. Los recursos naturales y el ambiente son destruidos por la codicia de los poderosos y por personas pobres tratando de sobrevivir. El Gobierno pretende construir las contaminantes plantas a carbón y brindar nuestros bosques a compañías extranjeras para la explotación minera sin escuchar al pueblo, a la Academia de Ciencias, a organismos internacionales y sin importarle las consecuencias ecológicas y ambientales, además de poner en peligro la industria turística nacional. Hoy día varias regiones de la República Dominicana están siendo afectadas por una larga sequía no vista desde hace largos años atrás y los ríos han disminuido dramáticamente sus caudales. Todo esto sucede frente a la mirada pasiva e indiferente de las autoridades oficiales. Peor aún, en períodos electorales como el presente esta institución paraliza todo su aparato de vigilancia para no perder el voto de los infractores de la ley ambiental.

El Poder Legislativo se ha vuelto un sello gomígrafo del gobierno, mientras distribuye de manera inconstitucional prebendas millonarias entre sus integrantes, resaltándose el “barrilito” y el “cofrecito” (partidas millonarias entregadas a los legisladores para que realicen “labores sociales” en sus comunidades), además de otros eventos donde se dilapidan sumas millonarias del Pueblo Dominicano.

Según sus propios responsables, el Poder Judicial está en crisis. Los servidores de la justicia reciben bajos salarios, no tienen condiciones para la investigación científica y eficiente y no son pocos los casos de ventas de sentencias complacientes a delincuentes. Lo peor de todo es que la mayoría de los jueces del país fueron escogidos por el partido en el Gobierno, con criterios políticos y para garantizarle impunidad a los depredadores del Estado.

El pueblo reclama condiciones de vida, justas y humanas. Cada día son mayores las huelgas y protestas en distintos puntos del territorio nacional. El gobierno, con su pensamiento y reacciones autoritarios pretende frenar estos reclamos restringiendo las libertades públicas.

La Policía Nacional continúa ejecutando a jóvenes de los barrios, con el pretexto de “intercambio de disparos”. Estas muertes de jóvenes han aumentado con los años. El Estado está asumiendo una política de exterminio de jóvenes pobres, considerados delincuentes en desconocimiento absoluto de los derechos humanos. No se trata el tema de la delincuencia por sus verdaderas raíces.

El Presidente Danilo Medina está atrapado por los ricos, grupo al que se le brindan todas las facilidades. También está atrapado por la ola de corrupción y por el déficit de más de 190 mil millones de pesos que desapareció el gobierno anterior; pero, como con parte de ese dinero fue financiada la campaña electoral que llevó al actual gobierno al poder, la impunidad y el archivo de decenas de expedientes de corrupción se han hecho comunes.

Se avecina una nueva lucha, que ya se ha anunciado, que estará relacionada con la mejoría de los servicios de salud y ya existe una propuesta para que al sector salud se le aumente su partida presupuestaria a un 6% del Producto Interno Bruto-PIB.


Hoy en día se ha establecido, que la República Dominicana ha experimentado un importante crecimiento económico, pero que éste no se siente en la mayoría de los dominicanos y dominicanas. Ese importante crecimiento económico no se ha convertido en desarrollo económico, en desarrollo humano, en bienestar de la gente. La minoría, que son los ricos, son quienes se han aprovechado del crecimiento económico; han aumentado muchos más su poder económico y este poder económico tiene una repercusión en el poder político.


EL MODELO QUE HA IMPERADO EN LA REPUBLICA DOMINICANA HA SIDO UN MODELO DE CRECIMIENTO ECONOMICO CON INJUSTICIA SOCIAL. Además es un crecimiento falso puesto que está basado en la toma de préstamos irresponsables, los cuales ya han sobrepasado el 50% del PIB, algo insostenible y que compromete el presente y el futuro del país.

Muchas de las quejas de los sectores populares es que las dependencias gubernamentales, en la mayoría de los casos, marginan a la población de escasos recursos económicos y que el modelo de democracia representativa, que prima en nuestro país no garantiza una verdadera democracia; por lo que, en la República Dominicana se da una desigualdad social insultante entre los ricos y los pobres.

Los partidos emergentes ven su futuro desarrollo bajo el amparo de una propuesta de Ley de Partidos que cursa en el Congreso Nacional, donde se espera que los partidos sean tratados de forma igualitaria por la Junta Central Electoral y que se pongan controles a la procedencia de recursos utilizados por los partidos en los procesos electorales. El PLD, partido en el gobierno, se opone a que se conozca la procedencia de los recursos que ellos utilizan en la campañas electorales, se oponen a los límites publicitarios y se oponen a todo lo que signifique transparencia del proceso electoral.

Para el venidero proceso electoral, se visualiza un enfrentamiento entre dos polos, el partido de gobierno-PLD con sus aliados, por un lado y por otro lado el Partido Revolucionario Moderno-PRM con sus aliados, además de la participación de otras organizaciones y partidos progresistas, pero que participan de forma separadas, en lugar de haber formado un frente opositor.


Padre Las Casas,
Azua, República Dominicana.
6 de mayo 2016.

 

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